Ofrece un interesante recorrido donde es posible apreciar cómo se extraían los minerales en tiempos la colonia hasta a mediados del siglo XX

Durante un recorrido por las instalaciones de la mina La Prieta, se pudo constatar el atractivo que este lugar ofrece a quienes emprenden la travesía de descubrir en las entrañas de la tierra la actividad que colocó a Parral en el mapa. Para llegar al epicentro turístico de Parral sólo se necesita descender 90 metros al interior de la mina “La Prieta”, un sitio que guarda en sus entrañas los secretos de una población que en antaño fue famosa por su importante producción de plata. El túnel del segundo nivel, único a salvo de la inundación que mantiene ocultos los otros 24, ofrece un interesante recorrido donde es posible apreciar cómo se extraían los minerales en tiempos de la colonia hasta a mediados del Siglo XX, además de las leyendas que señalan a la mina como una mujer celosa y apariciones de hombres que perecieron en situaciones de desgracia.

Con el paso de los años, este lugar que en su tiempo fue la principal actividad económica de la ciudad, a pesar de que fue abandonada debido a que no era redituable, las autoridades han hecho un espacio de atracción turística, por ello se ha adecuado para el disfrute de los visitantes.

El recorrido por las entrañas consta del descenso de 90 metros para llegar al nivel 2 por la tradicional calesa cuya función es el traslado vertical de trabajadores, así como del material que se extraía de la mina.

El total del tiro Aguilereña, lugar por el que se desciende son 900 metros, casi un kilómetro, conformado por 12 niveles numerados en 25; sin embargo, únicamente se puede visitar el nivel 2 debido a que la mina se encuentra inundada.

Del nivel 1 no se extrajo ningún mineral, sino que solamente se utilizó como túnel de desagüe, ya que cuando la mina se encontraba en funcionamiento por mantos acuíferos y ríos subterráneos el agua siempre se tenía que estar bombeando a superficie.

Asimismo, del nivel 2, lugar donde se realiza el recorrido turístico mismo que se encuentra totalmente iluminado y ventilado, a 7 u 8 metros más abajo se encuentra el nivel del agua; sin embargo, ya no aumenta debido que es la altura a la que llega el río de la ciudad.

La ventilación en el lugar es totalmente natural, por ello la experiencia se percibe aún más atractiva, ya que al descender y con la explicación del guía de turistas, quien es parte del recorrido, se remonta a esta actividad que generó las condiciones para el crecimiento.

En el lugar se encuentran artículos que en aquel tiempo fueron utilizados por los mineros, como las camillas que, en caso de un accidente, trasladaban a los heridos o en algunos casos fallecidos, como dato curioso las cobijas con las que los cubrían era de color oscuro para evitar que la persona que llevaran en la camilla si se iba desangrando, el compañero fuera susceptible a ver la sangre pudiera desmayarse.

Colocaban a la persona herida o fallecida en la camilla, lo envolvían, posteriormente lo amarraban en forma de zigzag ya que acostados no cabían en la calesa.

Cuando la mina estaba en producción, eran calesas de hasta tres pisos, y en cada uno de ellos colocaban hasta 8 mineros, con el objetivo de que fuera más rápido el ingresarlos al interior de la mina o regresarlos a superficie. Por medio del tiro Aguilereña se sacaba el mineral, pero por cuestiones turísticas quedó dividida en tres naves, en la primera se aprecian los tubos originales por donde se extraía el agua, atrás de este se encuentra otro más pequeño que era por donde suministraban el aire al interior de la mina para ventilación y el funcionamiento de las máquinas barrenadoras.

En la segunda nave se aprecia por donde transitaban los botes de manteo, lugar en el que actualmente transita la calesa, y en la tercera nave se encuentra la salida alterna en caso de alguna falla mecánica.

El recorrido, que tiene una duración de aproximadamente 45 minutos, se realiza en fila debido a lo estrecho del camino; sin embargo, hay puntos específicos en donde el grupo se detiene para admirar lo que la propia naturaleza ha generado en el lugar.

A lo largo del recorrido se encuentran ubicados maniquíes con los cuales se exponen las diferentes etapas en la actividad de los mineros, ejemplo de ello es Mariana de la Noche cuyo nombre fue asignado debido a que en el tiempo en el que se acondicionó el nivel 2 para recorridos turísticos había una novela que llevaba ese nombre y tocaba el tema de una mina, por ello los compañeros que colocaron dicha figura la bautizaron así.

Dichas figuras resaltan porque antes se tenía la creencia de que las mujeres en la mina eran de mala suerte, ya que los trabajadores creían que la mina era mujer y que si entraba otra se ponía celosa y por ello, o pasaba alguna tragedia o escondía sus riquezas.

Cuando recién se desciende y baja de la calesa se le conoce como ventanilla, posteriormente se llega a un crucero en donde se interconecta el frente sur y el frente norte, en donde uno de ellos se comunica a donde se encontró el frente Europa que fue de las primeras vetas en encontrarse y trabajarse en dicha mina; sin embargo, por seguridad y para hacer el recorrido, dicha área quedó descartada.

Similar pasó con frente sur que se comunica con el tiro La Prieta, mediante el cual entraba y salía el personal; sin embargo, fue clausurado un acceso que cinco o seis metros más adelante el camino se empieza a apreciar un poco más pequeño y aparte que tiene un poco más de inclinación, por ello para evitar que las personas vayan incómodas el área fue descartada.

El recorrido se realiza frente norte en donde a pie se avanza por aproximadamente 46 minutos, 250 metros, y se encuentra frente-norte la veta Jesús María que se podría decir fue la veta madre de esta mina porque fue la primera en encontrarse y trabajarse.

Dicha mina es muy antigua descubierta desde 1629 por el alférez real Juan Rangel de Biezma, a raíz de ello fundó la ciudad de Hidalgo del Parral en 1631, su principal producción fue la plata, pero también se extraía plomo, cobre y zinc. Metales como el oro también se llegó a extraer, pero en poca cantidad, lo que imperó fue la plata.

En frente sur se encuentra un baño de interior mina, hecho a la antigua, en donde los mineros le denominaron caballos porque al momento de usarlos la persona se subía, colocaba los pies sobre la silla y se agachaba lo que ahora se denomina “hacer de aguilita”, pero los trabajadores de antaño decían que como estaban arriba de la silla iban montados y de ahí el nombre de caballo.

Cuando alguien utilizaba el caballo encima vertían una capa de cal con el objetivo de evitar los malos olores y las infecciones, por lo que cada ves que el “caballo” estaba muy usado y sucio, había una sola persona encargada de limpiarlo al cual se le conocía como el “caballerango”.

Casi siempre el caballerango era una persona de la tercera edad que acudían a las minas a solicitar trabajo, tomando en cuenta que ya no podrían realizar el trabajo pesado, les otorgaban la labor sucia; sin embargo, era el puesto en el que menos trabajaban, dos o tres horas en lo que limpiaban los caballos y se retiraban, pero eran los que mejor sueldo se les brindaba.

A lo largo del recorrido se logran apreciar “tablas” como le denominan los mineros a las paredes que brillan, que corresponden a minuciosos cristales de sílice, que se generaba cuando el minero picaba o perforaba la piedra se hacía polvo, lo respiraba y les causaba la famosa silicosis, que muchas personas hoy en día le conocen como la tuberculosis de los mineros porque provoca tos con sangre; no obstante, hoy en día no causa riesgo alguno ya que este material se encuentra adherido a la roca.

En 1974 dejaron de extraer el mineral, por lo que mucha gente emigró a Ciudad Juárez buscando oportunidades de empleo; sin embargo, posterior a ello, en la Mina la Prieta estuvieron 92 talleres de superficie que siguieron trabajando, llevaban cargas de otras minas que no contaban con la planta procesadora, por lo que acudían, daban el proceso de separación y se lo enviaban a los compradores.

Recorrido algunos metros se encuentra un subnivel, en donde se bajaba la carga o el material que iba a ser trasladado a superficie, proceso al cual se le denominaba “La Chorreada”, porque la forma en la que caía la carga simulaba un chorro de agua.

Por las vías se encontraban preparadas las conchitas o carritos de ferrocarril donde caía la carga, lo cual era trasladado a ventanilla, en donde se encontraba el bote de manteo para llevar todo el material a superficie, siendo una forma moderna con la cual trabajaron en dicha mina.

En lo poco que quedó de la veta Jesús María se aprecian unas manchas verdes en las rocas, que reflejan la oxidación del cobre, entre el cuarzo se visualizan tres franjas negras que se interconectan y hacen una más ancha, que reflejan el plomo y plata.

Donde quedan residuos de mineral se aprecia un color obscuro o negro, de ahí se deriva el nombre de la Mina la Negrita o Mina la Prieta, ya que la plata en su estado nativo por la oxidación natural se torna en color obscuro.

Dicha mina le dio vida a Parral durante 345 años, lapso en el que sucedieron una y mil situaciones, muertes y por qué no decirlo satisfacciones, ya que esta actividad era en donde las personas encontraron el sustento diario.

En el recorrido se puede apreciar un contrapozo, lo que significa el sistema de ventilación para interior mina que en algunas ocasiones también se llegó a utilizar como salida de emergencia en cualquier situación.

En medio del recorrido se encuentra el indio Felipe quien representa el minero de antaño, ya que los primeros mineros que trabajaron en dicha mina fueron los indígenas esclavizados por los españoles, mismos que no contaban con nada de protección por lo que arriesgaban en gran manera su vida así como el maltrato que recibían.

Trabajaron a mano”, ya que utilizaban una herramienta un poco más delgada que el cincel llamado pica, para llevar a carga a superficie utilizaban la curra, un pequeño costal que cargaban en su espalda con capacidad de 30 a 40 kilogramos, para sostenerla e ir a superficie se la acomodaban en su espalda y a su vez con un mecapal se lo amarraban desde su frente, debido a que con la cabeza le daban mayor soporte y continuaban hacía arriba.

Para acceder a superficie utilizaban la escalera de muesca, un tronco común y corriente con pequeños cortes para hacerlos escalones, a su vez utilizaban las llaves o travesaños que son las vigas que se aprecian en la parte superior del recorrido.

El minero de antaño al no contar con lámparas, se iluminaban con velas de cebo las cuales para tener las manos libres y trabajar se las colocaban en los pies, para darle más soporte a la vela se la acomodaban entre el dedo pulgar y el índice, lo cual representaba un sufrimiento para los indígenas ya que se quemaban con el cebo derretido.

Dichas vetas resguardan la naturaleza del tiempo, hay rocas que brillan y quienes pasan por este recinto creen ver plata, pero este mineral a diferencia de brillar se aprecia negra; sin embargo, lo que brilla son gotas de agua ya que la mina al inundarse por mantos acuíferos y ríos subterráneos, también se tiene la filtración de superficie.

Hay un fondo blanco que se aprecia en las alturas y corresponde al sarro que se ha ido acumulando con la filtración de agua que se tiene en el área, por lo que el líquido en conjunción con el sarro millones de años más adelante se podrán formar estalactitas.

A la media hora de recorrido se aprecia una puerta que figura una cárcel, misma que fue colocada por Asarco, una empresa norteamericana dueños de la Mina la Prieta a principios de 1900; sin embargo, su llegada fue en 1908 por lo que el nivel 2 al 6 le nombraron mina vieja porque ya no encontraron mineral para extraer y los empezaron a utilizar como almacén.

En dichos niveles era donde guardaban explosivos y herramientas con los cuales iban a trabajar en el interior de la mina, por lo que todo el material lo resguardaban detrás de las puertas para evitar el robo del gambusino, es decir las personas que encuentran las vetas por su conocimiento empírico, que las empresas no contratan pero como saben en donde hay mineral entran de forma clandestina; sin embargo, a parte del mineral se llevan explosivos y herramientas de trabajo, por ello la empresa manda a poner las puertas.

En le transcurso se encuentra el maniquí Ramiro quien representa al minero moderno en que la empresa Asarco estuvo a cargo de la mina, que a diferencia del indígena ya contaba con protección, sin embargo, trabajaban bajo riesgo, pero portaba casco, orejeras, guantes, uniformes, zapatos especiales, y cubrebocas para evitar los altos índices de silicosis. En esta etapa al minero le tocó alumbrarse con lámpara de pila eléctrica la cual coloca al frente del caso y la pila en la cintura.

Además, le tocó trabajar con máquina de barrenación con un peso aproximado de 60 kilogramos, el trabajo que realizaban con las máquinas no era tanto picar la tabla o veta, sino que realizaban los orificios donde colocaban los bombillos para hacer las explosiones y llevar el material a superficie.

La veta Jesus María tuvo una pequeña desviación, lugar al cual llegó la extracción de mineral; sin embargo, frente norte continúa su curso; por cuestión de seguridad la empresa solo brindó autorización hasta la última área del recorrido y se aprovechó para representar como quedaba después de una “pegada” o explosión, en donde llegaba el trabajador, perforaba, colocaba los bombillos, para avisarle a los compañeros que habría una explosión gritaba “esta pegado”, prendía la mecha y se retiraba del área, por lo que al momento de retirarse tenía que ver que los bombillos que colocó estallaran, en ocasiones habían unos que estallaban y otros no, por lo que tenía que volver para conocer las causas por las cuales no explotaron, muchas veces tocó la suerte de que la mecha se había apagado otras veces no, por ello se decía que en las pegadas era en donde más accidentes sucedían

Es así como este recorrido ofrece todo un panorama además de turísticohistórico, ya que en 1974 dejaron de operar la mina debido al bajo costo del mineral en el mercado, sumado a que llegó a un punto en que la empresa era más el agua que sacaba que el mineral.

Fuente: EL SOL DE PARRAL