La administración Trump evalúa lanzar orden ejecutiva para acelerar la minería en aguas profundas.

La administración Trump evalúa lanzar orden ejecutiva para acelerar la minería en aguas profundas.

La administración de Donald Trump está evaluando una orden ejecutiva que podría transformar el panorama de la minería en aguas profundas, permitiendo a empresas estadounidenses eludir la regulación internacional y obtener permisos directamente de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). Esta medida buscaría asegurar el acceso de Estados Unidos a minerales críticos como níquel, cobre y otros recursos esenciales para la industria tecnológica y energética.

La iniciativa responde al lento progreso de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), el organismo respaldado por la ONU encargado de regular la minería en aguas internacionales. La ISA, creada en 1982 bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM), ha trabajado durante décadas en un marco normativo que aún no está finalizado, lo que ha generado frustración en la industria minera.

En 2021, la isla de Nauru patrocinó a la empresa canadiense The Metals Company (NASDAQ: TMC) para iniciar exploraciones mineras en el fondo oceánico, presionando a la ISA para establecer reglas claras. Sin embargo, tras múltiples reuniones del consejo de la ISA, compuesto por 36 miembros, el borrador del código minero sigue sin resolución definitiva. Esta demora ha llevado a TMC a solicitar formalmente a la administración Trump que emita permisos unilaterales para la minería en aguas profundas, argumentando que la ISA está influenciada por grupos ambientalistas que buscan frenar la explotación de los fondos marinos.

El interés por la minería en aguas profundas está en aumento. Países como Noruega, Japón y las Islas Cook han mostrado intención de desarrollar proyectos en sus zonas económicas exclusivas. Los defensores de esta actividad sostienen que su impacto ambiental es menor en comparación con la minería terrestre, mientras que los críticos advierten sobre las incertidumbres a largo plazo y la necesidad de más investigación antes de su implementación a gran escala.

Según la Agencia Internacional de la Energía, la demanda de cobre y tierras raras podría crecer un 40% en los próximos años, mientras que la de níquel, cobalto y litio podría aumentar entre un 60% y un 90%, impulsada por la transición hacia energías limpias. Empresas como Impossible Metals (EE.UU.), JSC Yuzhmorgeologiya (Rusia), Blue Minerals Jamaica, China Minmetals y Marawa Research and Exploration (Kiribati) también exploran la viabilidad de la minería en los fondos oceánicos.

La posible orden ejecutiva de Trump podría alterar el equilibrio regulatorio global y fortalecer el liderazgo de Estados Unidos en la explotación de recursos marinos, abriendo un nuevo capítulo en la competencia por minerales estratégicos.

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