Bajo las calles más transitadas del mundo, enormes tuneladoras (TBMs) trabajan sin descanso mientras miles de personas viven, conducen y trabajan sin notar lo que ocurre debajo de sus pies. Estas máquinas representan uno de los mayores desafíos y logros de la ingeniería moderna.
A medida que avanzan, realizan tres tareas de manera simultánea y precisa:
- Excavan el suelo con fuerza controlada.
- Transportan el escombro fuera del túnel mediante sistemas de banda o tornillos transportadores.
- Instalan segmentos de concreto que forman el revestimiento estructural del túnel.
Gracias a este proceso continuo, los ingenieros pueden construir líneas de metro, sistemas de agua, colectores y autopistas subterráneas sin interrumpir la vida urbana en la superficie.
Los TBM modernos, diseñados para operar con mínima vibración, pueden pasar a solo unos metros de edificios, vías férreas o ríos sin generar molestias ni afectar la estabilidad de las estructuras.
Esta tecnología permite que el desarrollo avance silenciosamente, creando la infraestructura que mantiene a las ciudades funcionando, aun cuando nadie lo ve.