Krystle Sampani-Morales, una aliada clave en la atención a clientes de Sandvik
Krystle Sampani-Morales está acostumbrada a que la gente la llame “Señora K”, incluso los clientes de Sandvik, que lo usan
Mientras la atención pública, regulatoria y mediática se enfoca en los minerales críticos, los metales para la transición energética y las materias primas estratégicas, la realidad de la inversión global en minería muestra un panorama distinto: la mayor parte del capital continúa fluyendo hacia proyectos de minería a gran escala de acero, carbón y mineral de hierro.
Entre 2000 y 2023, los ingresos del sector de metales y minería crecieron en 1.7 billones de dólares, un incremento cercano al 75%, lo que posiciona a la industria como responsable de alrededor del 70% del negocio global de materiales, que en conjunto representa aproximadamente el 7% del PIB mundial.
Sin embargo, los metales asociados a la descarbonización —incluido el cobre— apenas concentran cerca del 15% de los ingresos globales del sector. Incluso mercados altamente promocionados como el de tierras raras mantienen una escala reducida, con un valor cercano a 20 mil millones de dólares, muy por debajo de los gigantes tradicionales.
El carbón térmico y el acero continúan representando entre 60% y 70% de los ingresos globales de la minería. Sus volúmenes de producción, que superan los 7 mil millones de toneladas de carbón y 2 mil millones de toneladas de acero anuales, superan ampliamente a todos los demás metales combinados.
Este dominio se refleja en los megaproyectos mineros con mayor intensidad de capital, donde los riesgos financieros, los sobrecostos y los retrasos son comunes, pero también donde los retornos, una vez alcanzada la operación estable, pueden extenderse por décadas.
Entre los proyectos que concentran las mayores inversiones destacan:
Otros proyectos relevantes incluyen Sino Iron (Australia), Lac Otelnuk (Canadá), Río Colorado (Argentina), Roy Hill (Australia) y Minas-Rio (Brasil), todos vinculados principalmente a hierro, carbón o fertilizantes, no a minerales críticos para baterías.
Aunque la transición energética impulsa nuevas narrativas y políticas públicas, los datos muestran que la minería de gran volumen sigue siendo el pilar financiero del sector. Estos proyectos, aun con altos riesgos y costos iniciales, continúan atrayendo capital por su escala, márgenes y vida útil prolongada.
La inversión minera global, al menos por ahora, sigue guiándose más por volumen, estabilidad y retorno de largo plazo que por tendencias de corto plazo o narrativas emergentes.

Fuentes: Mining dot com, S&P Capital IQ, Informes de empresas.