La capacidad del Estado para enfrentar esta amalgama de actividades ilícitas se ve limitada por la falta de recursos logísticos, presupuestarios y humanos, alertan especialistas.

En el Perú, las actividades relacionadas con la minería ilegal están ganando cada vez más terreno en la región andina y en la Amazonía peruana.

En el marco del avance de esta economía ilegal, resalta dos áreas específicas a nivel nacional: Pataz (La Libertad), donde se concentra principalmente la extracción ilegal de oro, y la Amazonía, cuya superficie atraviesa una explotación intensiva por parte de operaciones mineras no autorizadas.

Ambas actividades incluyen la deforestación y contaminación de ríos y suelos, y a pesar de que ambos puntos presentan características distintas en cuanto a los métodos de explotación y los efectos ecológicos, comparten el común denominador de la ilegalidad y las graves repercusiones ambientales y sociales.

Así lo explica un informe de El Comercio que recoge las declaraciones del sociólogo, especialista en minería ilegal y fundador de V&C Analistas, Dante Vera, quien advierte que la extracción ilegal de minerales mediante la técnica de minería aluvial genera fuerte preocupación.

Esto debido a que se realiza con maquinaria no autorizada y de alta tecnología, como la utilización de dragas y dispositivos capaces de excavar materiales bajo el agua y para luego elevarlos a la superficie.

“El problema de esta mecánica de extracción de oro es que utilizan los ríos. De esta manera se van “comiendo” las riberas y produciendo un deterioro bárbaro sobre la biomasa que existe en la Amazonía”, alerta Vera.

Fuente: INFOBAE