Temas políticos, altos costos de extracción y cero plantas de refinamiento, hacen del litio solo un espejismo para México.

A unos 260 kilómetros de Hermosillo y a un poco menos de la frontera con Estados Unidos se encuentra Bacadéhuachi, uno de los municipios más pequeños del estado de Sonora —con cerca de mil habitantes, de acuerdo con el último censo de población— que, sin embargo, podría marcar un parteaguas para la naciente industria del litio en México.

Conocido como “el oro blanco del siglo XXI”, este recurso es un componente vital para las baterías que alimentan todo tipo de equipos electrónicos y, sobre todo, para la industria de autos eléctricos, cuya demanda apunta a incrementarse en el transcurso de esta década. Sin embargo, hasta el momento no hay claridad ni certeza sobre sus beneficios potenciales para el desarrollo económico del país.

Bacadéhuachi alberga el que hoy es el único yacimiento con reservas certificadas de litio en territorio nacional, dice Luca Ferrari, investigador en el Centro de Geociencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Se trata de un área concesionada a Bacanora Lithium, que el año pasado fue adquirida por la china Ganfeng. Ambas empresas están asociadas en el proyecto Sonora Lithium donde, de acuerdo con sus propios cálculos, pueden extraerse hasta 8.8 millones de toneladas de carbonato de litio. No obstante, el Servicio Geológico de Estados Unidos estimó en enero de 2022 que los recursos de litio identificados en México ascienden tan solo a 1.7 millones de toneladas, lo que coloca al país en el lugar número 10 del mundo.

Además de Bacadéhuachi, desde 1979 se han descubierto unas 56 ubicaciones con presencia del preciado mineral en el país, de las cuales 10 se consideran yacimientos viables para la explotación en el largo plazo, de acuerdo con el Servicio Geológico Mexicano.

“El de Sonora es el proyecto más avanzado”, dice Ferrari. “En el resto del país existen algunos sitios que ha identificado el Servicio Geológico como potencialmente de interés; se están explorando, se está viendo si tienen la concentración suficiente para ser rentables desde el punto de vista comercial, pero no existe ninguna industria de refinación del litio”.

Avances a cuentagotas
El Congreso de la Unión aprobó en abril de 2022 la Ley para la Exploración, Explotación y Aprovechamiento del Litio, donde lo declaró de utilidad pública, por lo que las empresas que tienen concesiones, como Bacanora, deberán negociar nuevos acuerdos con el gobierno.

En este contexto, el presidente Andrés Manuel López Obrador firmó un decreto para nacionalizar el mineral durante una visita a Bacadéhuachi en febrero. La orden ejecutiva plantea que se respetarán las concesiones en Sonora, pero agrega que los privados no pueden realizar “actividad minera alguna con relación al litio”.

Otro paso que dio el gobierno fue crear la empresa Litio para México o LitioMx, que se encargará de la exploración y explotación del recurso, además de vigilar las cadenas de valor, aunque tras un año de vigilar las cadenas de valor, aunque tras un año de haberse fundado, no tiene un presupuestos ni una hoja de ruta definida.

El gobierno anunció una inversión de 36.8 millones de pesos para exploración y evaluación de yacimientos este año y el siguiente, pero dichas tareas estarán a cargo del Servicio Geológico Nacional.

Por su parte, Bacanora Lithium desarrolló un proceso industrial de 30 pasos para extraer el litio de depósitos en arcilla como los de Sonora, el cual es más lento y costoso que en otro tipo de yacimientos como salares y rocas duras, por lo que hoy aún no es comercialmente viable, dice Luca Ferrari, investigador de la UNAM.

El experto formó parte de un grupo que visitó la planta piloto de Bacanora en Hermosillo el año pasado. Junto con esta obra, se requiere una mina a cielo abierto para extraer toneladas de arcilla, aunque ninguno de los proyectos ha iniciado aún.

“No existe aún ninguna planta industrial” que procese litio en Sonora, dice Ferrari. Bacanora “tiene el plan de construirla en Bacadéhuachi, (pero) no está construida todavía e incluso no cuenta con todos los permisos”.


El poco avance de los proyectos dificulta a México competir con Argentina, Chile, Australia, las potencias productoras. Su situación es similar a la de Bolivia, el país que, de acuerdo con el Servicio Geológico estadounidense, tiene las mayores reservas de litio en el mundo y lo nacionalizó hace más de una década, aunque tampoco ha podido despegar.

Solo el tiempo dirá si el gobierno y los empresarios se unen para convertir a México en un jugador importante dentro de esta industria.

Fuente: MILENIO