La plata y la nueva economía industrial: por qué vuelve a ser estratégica

La plata y la nueva economía industrial: por qué vuelve a ser estratégica

Durante décadas, la plata fue percibida principalmente como un metal precioso asociado a la joyería, la inversión y algunos usos industriales tradicionales. Sin embargo, el avance simultáneo de la transición energética y la digitalización está redefiniendo su papel dentro de la economía global. Hoy, la plata se posiciona como un insumo estratégico para industrias que marcarán el crecimiento económico de las próximas décadas.

De acuerdo con el informe Silver: The Next Generation Metal, elaborado por el Silver Institute y Oxford Economics, la relevancia de la plata se explica por una combinación difícil de replicar: es el metal con mayor conductividad eléctrica, alta conductividad térmica y elevada resistencia a la corrosión. Estas propiedades la hacen indispensable en aplicaciones donde la eficiencia energética, la confiabilidad operativa y la durabilidad son críticas.

Un metal clave para la transición energética

La transformación del sistema energético global está impulsada por fuentes renovables, en particular la energía solar fotovoltaica. En los últimos diez años, la capacidad instalada de energía solar se multiplicó por más de diez a nivel mundial, con China, Europa y Estados Unidos como principales motores del crecimiento.

Aunque los avances tecnológicos han reducido la cantidad de plata utilizada por celda solar, la expansión acelerada de la capacidad instalada ha llevado a que la energía fotovoltaica represente actualmente casi una tercera parte de la demanda industrial total de plata. Este crecimiento no es coyuntural: la Agencia Internacional de Energía proyecta que la energía solar se convertirá en la principal fuente renovable de generación eléctrica antes de 2030.

Electrificación y digitalización: nuevos frentes de demanda

La plata también es un componente esencial en la electrificación del transporte. Los vehículos eléctricos, especialmente los de batería, consumen significativamente más plata que los vehículos de combustión interna, debido al mayor número de sistemas eléctricos, electrónicos y de gestión de energía. A esto se suma la infraestructura de carga, que incorpora contactos y cables con recubrimientos de plata para garantizar eficiencia y seguridad.

Paralelamente, el crecimiento de los centros de datos y la inteligencia artificial está generando una nueva fuente estructural de demanda. Los servidores, semiconductores, sistemas de enfriamiento y conexiones eléctricas de alta densidad dependen de materiales con alta conductividad y estabilidad térmica, características donde la plata no tiene sustitutos plenamente equivalentes.

¿Un recurso estratégico con límites?

El informe advierte que, aunque existen esfuerzos por reducir el uso de plata mediante tecnologías de “thrifting” o sustitución parcial por cobre, estas alternativas presentan límites técnicos y de confiabilidad. Asimismo, el reciclaje de plata proveniente de paneles solares y equipos electrónicos aún es marginal, debido a la larga vida útil de estos sistemas y a la falta de infraestructura de reciclaje a gran escala.

En este contexto, la plata deja de ser un insumo secundario para convertirse en un metal estratégico para la industria del siglo XXI, con implicaciones directas para la minería, la cadena de suministro y la planeación industrial de largo plazo.

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