La minería es una actividad estratégica para la economía mexicana por su contribución directa al Producto Interno Bruto (PIB) y su capacidad para generar empleo formal de alto valor, de acuerdo con el análisis del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).
El estudio señala que el sector minero-metalúrgico aporta alrededor del 2.5% del PIB nacional y más del 2.3% del PIB industrial, consolidándose como una de las principales actividades productivas del país. A pesar de representar una proporción menor del empleo total, su impacto económico es superior al promedio nacional debido a su elevada productividad.
En términos laborales, la minería genera cientos de miles de empleos directos y hasta seis empleos indirectos por cada empleo directo, lo que amplía su efecto en transporte, proveeduría, servicios técnicos, energía y comercio regional.
El CIDE concluye que la combinación de PIB, empleo formal y efecto multiplicador posiciona a la minería como un motor estructural del crecimiento económico nacional.
