Al imaginar el futuro de las minas, la electrificación emerge como un elemento transformador fundamental, augurando un cambio de paradigma en el panorama operativo de la industria minera. Ya pasaron los días en que la maquinaria alimentada por diésel dominaba el proceso de extracción. En cambio, estamos presenciando el surgimiento de una nueva era de sostenibilidad y eficiencia, impulsada esencialmente por tecnologías eléctricas.

Las minas de superficie en América del Norte comenzaron a experimentar con equipos eléctricos de servicio pesado, como camiones de transporte conectados a líneas de tranvías eléctricos, en la década de 1990. Además, Canadá fue uno de los primeros países en introducir vehículos eléctricos (EV) propulsados por baterías en la minería subterránea en 2012.

La electrificación promete no solo revolucionar la dinámica operativa dentro de las minas, sino también redefinir su huella ambiental, alineándose con los esfuerzos globales hacia la descarbonización y la sostenibilidad. Es evidente que la electrificación será un componente principal de las minas del futuro, marcando una nueva era de innovación, eficiencia y gestión ambiental al aprovechar las sinergias entre otras tecnologías, conectar los indicadores clave de desempeño (KPI) operativos y comerciales, y alinear el talento y el capital.

Al combinar programas bien pensados de electrificación con aquellos que abordan análisis, minería autónoma, software e IoT, se genera una sinergia que impulsa la disrupción necesaria en la industria minera actual. En lugar de abordar la electrificación de manera aislada, es necesario adoptar una visión holística de todo el ecosistema de tecnologías consideradas para su uso en escenarios de operaciones y planificación minera actuales y futuros, comprendiendo cómo se pueden optimizar y acelerar los beneficios de cada una.

Reconociendo que la visión actual de la flota y su papel en las futuras operaciones mineras evolucionará en los próximos años, es crucial adoptar una mentalidad centrada en el progreso en lugar de la perfección para lograr avances tangibles.

La conexión entre los KPI de las flotas electrificadas y las métricas empresariales generales es fundamental para comprender el valor comercial total de una flota electrificada. Es esencial adaptar metodologías y enfoques operativos para maximizar la extracción de valor en las operaciones mineras.

Integrar genuinamente los principios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en cualquier estrategia empresarial es fundamental. Las empresas con un claro sentido de propósito tienen tres veces más probabilidades de retener a sus empleados y superar diez veces al S&P. Comunicar eficazmente este propósito tanto interna como externamente es esencial.

Involucrar a los empleados en discusiones e innovaciones junto con el liderazgo, y fomentar una cultura de innovación abierta, son pasos importantes para promover la sostenibilidad genuina en la industria minera.

En un panorama minero en rápida evolución, la electrificación emerge como una fuerza transformadora que debe ser abordada de manera holística para maximizar su potencial y lograr avances significativos en sostenibilidad, eficiencia y gestión ambiental.