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Fortescue inició la puesta en servicio de dos locomotoras eléctricas de batería en su red ferroviaria de Pilbara, Australia, un paso decisivo dentro de su estrategia de descarbonización denominada Real Zero. Con esta incorporación, la compañía busca sustituir el consumo de aproximadamente un millón de litros de diésel al año en el transporte de mineral de hierro.
Las locomotoras, suministradas por Progress Rail —empresa de Caterpillar—, integran las baterías móviles terrestres más grandes del mundo, con una capacidad de 14.5 MWh cada una. Además, pueden recuperar entre 40% y 60% de su energía mediante frenado regenerativo, optimizando el rendimiento en trayectos de carga pesada.
El suministro energético provendrá del programa Pilbara Energy Connect, infraestructura desarrollada por la propia compañía que ya contempla más de 480 kilómetros de líneas de transmisión de alta tensión. Este sistema conecta generación solar y eólica a gran escala con almacenamiento en baterías, permitiendo sustituir diésel y gas en tiempo real dentro de la operación.
En North Star Junction ya opera un parque solar de 100 MW respaldado por un sistema de almacenamiento (BESS) de 250 MWh, capaz de entregar hasta 50 MW durante cinco horas. Paralelamente, el Parque Solar Cloudbreak de 190 MW presenta un avance cercano a dos tercios de su construcción, mientras que el proyecto Turner River —de hasta 644 MW— cuenta con aprobaciones preliminares y prevé iniciar obras este año. A corto plazo, también se contempla un parque solar de 440 MW en Solomon.
La empresa también avanza en electrificación de equipos móviles, con una perforadora eléctrica y 12 excavadoras eléctricas en operación, además del desarrollo del Proyecto Eólico Nullagine. La integración del software de gestión de baterías Elysia permite optimizar el almacenamiento y distribución de energía en toda la red operativa.
Fortescue sostiene que su programa representa uno de los esquemas de descarbonización más amplios actualmente en ejecución dentro del sector minero global. El objetivo es eliminar las emisiones de Alcance 1 y 2 en sus operaciones terrestres de mineral de hierro en Australia antes de 2030.
Para la industria minera internacional, el mensaje es claro: la electrificación de transporte pesado ya no es un concepto experimental. Está entrando en fase operativa a escala industrial.
