Cierra la última mina de carbón profundo en República Checa tras 250 años de historia

Cierra la última mina de carbón profundo en República Checa tras 250 años de historia

La República Checa cerrará a finales de enero su último pozo de carbón negro, poniendo fin a más de 250 años de minería profunda y marcando el ocaso de una industria que fue clave para el desarrollo de la industria pesada en Europa Central.

Las últimas toneladas de carbón están siendo extraídas este mes desde galerías ubicadas a más de un kilómetro de profundidad en la mina CSM, en Stonava, cerca de la frontera con Polonia. El cierre ocurre en un contexto de bajos precios internacionales del carbón y de una acelerada transición industrial y ambiental en Europa, factores que han reducido de manera sostenida la demanda de este recurso.

La mina es operada por OKD, empresa de propiedad estatal, que había previsto su cierre definitivo desde hace tres años. Sin embargo, la invasión rusa a Ucrania en 2022 provocó una fuerte disrupción en los mercados energéticos, lo que permitió extender temporalmente la vida operativa del yacimiento.

En los túneles subterráneos, los mineros realizan por última vez sus recorridos en la oscuridad, con el ruido constante de las perforadoras y la maquinaria cortadora avanzando sobre el frente de carbón. Para muchos trabajadores, el cierre representa el fin de una etapa marcada por un oficio exigente y de alto riesgo.

“Es triste que el pozo esté llegando a su fin; es un trabajo duro, pero es un buen trabajo”, comentó Grzegorz Sobolewski, minero polaco que analiza continuar su carrera en Polonia, donde algunas operaciones de carbón aún permanecen activas. El trabajador señaló que extrañará especialmente la esquiladora, la máquina que corta el carbón a lo largo de la veta.

Por su parte, Roman Sikora, director de OKD, explicó que la profundidad extrema de la mina terminó por convertirse en su principal desventaja operativa. Indicó que, mientras los precios globales del carbón se mantienen bajos, los costos de extracción aumentan de forma significativa conforme se profundizan las labores mineras, volviendo inviable la continuidad de la operación.

El cierre del último pozo simboliza no sólo el final de una actividad histórica, sino también el avance del cambio estructural que vive el sector energético europeo, cada vez más orientado a fuentes con menor impacto ambiental.

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